“El socialismo económico sin la moral comunista no me interesa. Luchamos contra la miseria pero al mismo tiempo luchamos contra la alienación. Marx se preocupaba tanto de los hechos económicos como de su traducción en la mente. Si el comunismo descuida los hechos de conciencia puede ser un método de repartición, pero deja de ser una moral revolucionaria”. Ernesto Che Guevara, 1963.
domingo, 22 de mayo de 2011
Fragmento
De "El fakir occidental", un cuento de Hernán Bergara.
Missing you, de Anja Bührer
martes, 8 de marzo de 2011
NOTA PARA UN CUENTO FANTÁSTICO
En Wisconsin o en Texas o en Alabama los chicos juegan a la guerra y los dos bandos son el Norte y el Sur. Yo sé (todos lo sabemos) que la derrota tiene una dignidad que la ruidosa victoria no merece, pero también sé imaginar que ese juego, que abarca más de un siglo y un continente, descubrirá algún día el arte divino de destejer el tiempo o, como dijo Pietro Damiano, de modificar el pasado.
Si ello acontece, si en el decurso de los largos juegos el Sur humilla al Norte, el hoy gravitará sobre el ayer y los hombres de Lee serán vencedores en Gettysburg en los primeros días de julio de 1863 y la mano de Donne podrá dar fin a su poema sobre las transmigraciones de un alma y el viejo hidalgo Alonso Quijano conocerá el amor de Dulcinea y los ocho mil sajones de Hastings derrotarán a los normandos, como antes derrotaron a los noruegos, y Pitágoras no reconocerá en un pórtico de Argos el escudo que usó cuando era Euforbo.
En J.L. Borges, La Cifra, Obras Completas, Emecé, Tomo 3, 1994, p. 303.
miércoles, 23 de febrero de 2011
Poema metafísico (de F. O'Hara)
Cuándo querés ir
no estoy seguro de querer ir allá
a dónde querés ir
a donde sea
creo que me hace mal otro lugar
bueno, voy si realmente querés
no me importa demasiado
pero te va a hacer mal otro lugar
me voy a casa y listo
no me molestaría ir a allá
pero no quiero obligarte a ir allá
no me obligás, está bien
igual no podría quedarme mucho tiempo
tal vez podríamos ir más cerca
no tengo puesta la campera
vos tampoco tenías corbata
bueno no dije que teníamos que ir
no me importa si no la tenés puesta
en realidad no tenemos que hacer nada
bueno está bien no hagamos nada
okay te llamo
dale llamame
Trad. de F.L.
jueves, 10 de febrero de 2011
Ahora que estoy en Madrid puedo pensar
Y en los continentes brillantes y áridos
Y en el delgado corazón del cual compartís una parte que es mía con aire americano
Y los pulmones que sonoros escuché hundirse lentamente saludan cada mañana
Y tus pestañas marrones aletean revelando dos perfectos amaneceres color Nueva York
Veo un vasto puente estirándose hasta los modestos suburbios con sólo vos
de pie en el borde de lo púrpura como un árbol solo
y en Toledo el suave azul de los olivares mira a las colinas con
cristales como de plata como el pelo de las ancianas
Es bien sabido que Dios y yo no nos llevamos bien
Es sólo un vistazo a los trabajos de bronce para mí, no me importan los moros
A través de vos he visto las grandes obras de muerte, sos más grandiosa
estás sonriendo, estás vaciando el mundo para que estemos solos.
Traducción repentina de F.L.
lunes, 31 de enero de 2011
sábado, 11 de diciembre de 2010
MI PARAÍSO
Tenía quince años. Lo planté cuando en Ruca Che todavía no estaba terminado, cuando desde la calle Galarza se veían los ocres de las bardas y no el pavoroso techo azul del Carrefour. El viento de hoy lo partió al medio. Y murió. Hace unos meses, preocupado porque veía que había echado ramas y más ramas, llamé a los genios de Arbolado Urbano de la Municipalidad. Les pedí permiso para podarlo porque temía que los vientos de primavera fueran letales. Me dijeron que no. Les pedí que, ya que ellos eran los especialistas, vinieran a ralearlo un poquito. Me dijeron que no. El responsable del área-que-no-se-ocupa-de-los-árboles me dio un sermón insoportable sobre la inconveniencia de la poda. Quisiera decir que me sentí tratado como un idiota, pero no viene al caso. Insistí: la copa está demasiado frondosa, cualquier viento va a quebrar al pobre arbolito. El sermón trocó en ira; el responsable del Arbolado Urbano me echó encima un dogma: los árboles no se podan, y sanseacabó. Y no sólo eso: me recriminó que, sin ser experto, tuviera yo el descaro de discutirle sobre el bienestar del árbol que me ha regalado sombra desde hace muchos años. El viento de hoy me dio la razón; y odio tener razón. Una ráfaga certera lo quebró; cayó en silencio. Vinieron los de Defensa Civil; en cuestión de minutos descuartizaron al paraíso caído. Ahí está, sobre la vereda; cadáver insepulto, a la espera de que vengan los de Limpieza Urbana (un día de éstos, vaya uno a saber cuándo). Fue el primer árbol al que se encaramó mi hijo. Cuando llegaba del Jardín me pedía que lo ayudara a trepar. Desde las ramas más firmes miraba extasiado todo lo que ocurría allá abajo. Se reía como loco cuando me arrojaba esas pelotitas perfectas que sólo los paraísos pueden dar. A veces, yo también trepaba. Aunque el Amo y Señor de los Árboles Urbanos nos condenara al infierno, habíamos decidido cortar una linda horqueta para hacer una gomera. Vamos a hacerla igual, con los restos del que fuera nuestro árbol. El paraíso de al lado no cayó; ahora está solo, solito con su alma. ¿Vendrá el arrogante Amo y Señor de los Árboles Urbanos a plantar un nuevo paraíso? Lo dudo; le importa un comino que el árbol haya caído (a los funcionarios, de aquí y de todas partes, les importa bledo la suerte de los que están por caerse y mucho menos la suerte de los que ya han caído). Tampoco quiero que venga; no hace falta; mi hijo plantará otro paraíso.
Fernando Lizárraga
DNI 17904183
Galarza 3730
Neuquén





