“El socialismo económico sin la moral comunista no me interesa. Luchamos contra la miseria pero al mismo tiempo luchamos contra la alienación. Marx se preocupaba tanto de los hechos económicos como de su traducción en la mente. Si el comunismo descuida los hechos de conciencia puede ser un método de repartición, pero deja de ser una moral revolucionaria”. Ernesto Che Guevara, 1963.
domingo, 29 de julio de 2012
LOS JUSTOS
jueves, 3 de septiembre de 2009
Meditaciones en una emergencia
lunes, 5 de enero de 2009
Una parábola kafkiana
Las Sirenas
Estas son las seductoras voces de la noche; también las Sirenas cantaban así. Sería injusto pensar que querían seducir; sabían que tenían garras y vientres estériles, y lo lamentaban a los gritos. No podían evitar que sus lamentos sonaran tan hermosos.
Franz Kafka
[Traducido al inglés por Joyce Carol Oates; al español por F.L.]
lunes, 25 de agosto de 2008
The love interest
viernes, 28 de marzo de 2008
Las Palabras
Si algo sabemos los escritores es que las palabras pueden llegar a cansarse y a enfermarse, como se cansan y enferman los hombres y los caballos. Hay palabras que, a fuerza de ser repetidas y muchas veces mal empleadas, terminan por agotarse, por perder poco a poco su vitalidad.
En vez de brotar de las bocas o de la escritura como lo que fueron alguna vez, flechas de la comunicación, pájaros del pensamiento y de la sensibilidad, las vemos o las oímos caer como piedras opacas, empezamos a no recibir de lleno su mensaje o a percibir solamente una faceta de su contenido, a sentirlas como monedas gastadas, a perderlas cada vez más como signos vivos y a servirnos de ellas como pañuelos de bolsillo, como zapatos usados.
Sabemos que hay palabras-clave, palabras-cumbre que condensan nuestras ideas, nuestras esperanzas y nuestras decisiones, y que deberían brillar como estrellas mentales cada vez que se las pronuncia. Sabemos muy bien cuáles son esas palabras en las que se centran tantas obligaciones y tantos deseos: libertad, dignidad, derechos humanos, pueblo, justicia social o democracia, entre otras muchas.
Ahí estan otra vez porque ellas aglutinan una inmensa carga positiva, sin la cual nuestra vida, tal como la entendemos, no tendría el menor sentido, ni como individuos ni como pueblos. Aquí están otra vez esas palabras, las estamos diciendo, las estamos escuchando. Pero en algunos de nosostros, acaso porque tenemos un contacto más obligado con el idioma, que es nuestra herramienta estética de trabajo, se abre un sentimiento de inquietud, un temor que sería fácil callar en el entusiasmo y la fe del momento, pero que no debe ser callado cuando se le siente con la fuerza y la angustia con las que a mí me ocurre siempre.
Una vez más, como en las reuniones, tantos coloquios, mesas redondas, tribunales y tantas comisiones, surgen entre todos nosotros palabras cuya necesaria repetición es una prueba más de su importancia.
Pero, a la vez, se diría que esa reiteración las está limando, desgastando, apagando. Digo libertad, digo democracia y, de pronto, siento que he dicho esas palabras sin haberme planteado una vez más su sentido más hondo, su mensaje más agudo, y siento también que muchos de los que las escuchan las están recibiendo a su vez como algo que amenaza convertirse en un estereotipo, o en un cliché sobre el cual todo el mundo está de acuerdo, porque esa es la naturaleza misma del cliché y del estereotipo. Anteponer un lugar común a una vivencia, un convencimiento a una reflexión, una piedra opaca a un pájaro vivo.
*** Leer la conferencia completa en http://www.casadelasamericas.org/publicaciones/revistacasa/249/paginasalvadas.pdf
domingo, 23 de diciembre de 2007
O'Hara, una yapa
miércoles, 24 de octubre de 2007
Otro de O'Hara
jueves, 4 de octubre de 2007
Para Carlos Fuentealba

